Cada vez más destinos turísticos aplican medidas para reducir el impacto ambiental: reciclaje de residuos, energías renovables, movilidad sostenible…pero ¿ cómo sabemos si lo que reducimos por un lado no lo estamos emitiendo por otro? ¿podemos conocer año tras año cuánto hemos reducido nuestro impacto?
Medir la huella de carbono nos ayuda a conocer dónde se generan las emisiones, dónde actuar y cómo reducir. Es un indicador fundamental en cualquier estrategia de sostenibilidad. ¿Te interesa conocer cómo medirla? Te contamos cómo calcular la huella de un destino turístico según el seminario web ofrecido por Invat·tur en octubre.
El webinar lo impartió Virginia Sarobe, directora de sostenibilidad de Bioscore, empresa asociada a la Red de Destinos Turísticos Inteligentes de la C. Valenciana, y presentado por el director de Invat·tur, Jordi Bataller.
¿QUÉ ES LA HUELLA DE CARBONO Y CÓMO SE CALCULA?
La huella de carbono es la cantidad de gases de efecto invernadero que genera una organización, una actividad, un territorio… Se expresa en CO2 equivalente y se calcula multiplicando los consumos por el factor de emisión del contaminante consumido. Por ejemplo, se multiplican los litros de gasóleo que se gasta en una actividad por el factor de emisión del gasóleo utilizado.

Se debe elegir un factor adecuado: representativo de la actividad, el lugar y el periodo que estamos calculando. Se pueden obtener en la web del Ministerio para la Transición Ecológica o en las facturas o documentación de los proveedores. En el caso de gas o electricidad suele aparecer en las facturas.
Hay que tener en cuenta que estos factores pueden cambiar con el tiempo según sea la fuente de producción. Por ejemplo, la electricidad se genera por una combinación, un mix, de fuentes que no es fijo. Puede subir o bajar la proporción de renovables y esto influye en su factor de emisión.

¿SE PUEDE MEDIR LA HUELLA DE CARBONO DEL TURISMO?
La actividad turística genera emisiones desde múltiples fuentes a lo largo de toda la cadena del viajero. Es difícil que ningún actor pueda controlar y por tanto medir todas ellas.
Existe una metodología llamada Global Protocol for Community que tiene como unidad de análisis un territorio delimitado geográficamente. Ahora bien, si lo que queremos es medir específicamente el turismo en nuestro destino tampoco es fácil de aplicar. Es complicado definir qué consumos tenemos en cuenta: ¿qué actividad de un restaurante es turística? ¿qué uso de un transporte hacen los turistas y qué uso hacen los residentes?
Virginia Sarobe dejaba claro que, en todo caso, “el objetivo no es tener la huella perfecta ni completa desde el principio”. Se puede avanzar parcialmente y paso a paso.

¿CÓMO SE CALCULA LA HUELLA DE CARBONO DE UN DESTINO TURÍSTICO?
- Delimitar el perímetro
- Definir el alcance
- Medir y crear un sistema de medición común
DELIMITAR EL PERÍMETRO DE CÁLCULO
Antes de calcular la huella, hemos de definir el perímetro, hasta dónde vamos a llegar: que vamos a medir, qué actividades, en qué periodo, en qué lugar. Por ejemplo, elegimos medir las emisiones de un hotel en un año concreto y para toda su actividad en todo el establecimiento, elegimos medir únicamente las emisiones del servicio de restaurante, etc.
Esta delimitación nos va a servir para poder comparar con rigor la medición año tras año y ver la evolución.
También hemos de definir qué metodología de cálculo vamos a utilizar. La ISO 14064 y al protocolo GHG (GreenHouse Gas) son las referencias. Este protocolo organiza las emisiones en 3 niveles de alcance.
DEFINIR EL ALCANCE
Una vez definido el perímetro, hemos de seleccionar el alcance, hasta dónde llegamos. Se determinan 3 niveles:
Alcance 1:
Se refiere a las emisiones directas de fuentes propiedad de la organización o bajo su control. Por ejemplo, calderas, vehículos, fugas de refrigerantes, combustibles en cocina, etc
Alcance 2:
Son las emisiones asociadas a la energía adquirida, que compramos: electricidad, calefacción, etc. La emisión se produce físicamente en otro lugar, en el lugar donde se produce la energía, pero está asociada a nuestra actividad porque consumimos esa energía. La emisión no sale de mi organización pero sucede porque compro esa energía.
Alcance 3:
Son las emisiones que están dentro de nuestra cadena de valor pero no se producen en nuestra organización, las generan nuestros proveedores, clientes o empleados. Por ejemplo, las compras que hagan los turistas, los desplazamientos de nuestros trabajadores, etc. La emisión no la genera directamente mi organización pero ocurre como consecuencia de mi actividad.
Diferenciar la medición por alcance nos indica dónde se concentran las emisiones, qué capacidad de acción tenemos sobre ellas y nos permite establecer prioridades.

COLABORACIÓN, ARMONIZACIÓN Y MEDICIÓN
Las emisiones indirectas de alcance 3 tienen un peso enorme en turismo. Las fuentes de emisión son muchas y muy distintas en un destino turístico. No sirve sumar las huellas calculadas por los diferentes actores implicados en el turismo del destino porque sus criterios, factores y delimitación pueden ser diferentes. Es necesario establecer unos criterios y reglas previos para poder sumar después. La colaboración público-privada a nivel de destino es fundamental para calcular una huella de carbono rigurosa.
¿Por dónde empezar entonces?
Virginia recomendaba empezar recopilando la información ya disponible, qué datos tenemos y de qué fuentes, y avanzar desde ahí. Delimitar las principales fuentes de emisión sobre las que actuar, identificar cómo conseguir sus datos, calcular la huella de carbono de las fuentes bajo nuestro control y establecer colaboración entre agentes públicos y privados para crear un sistema de medición común y compartir datos.

Una vez se mide y se obtienen los datos, se deben extraer indicadores que midan la evolución y el éxito de las medidas de sostenibilidad que está tomando el destino. Lo más práctico es relacionar la cantidad de emisiones con otros indicadores como número de turistas, pernoctaciones, etc. Así se puede extraer qué contaminación se produce y si se reduce aunque suba el turismo. Si con el mismo número de turistas, bajan las emisiones es porque estamos tomando medidas eficaces.
“La huella de un destino no se calcula en un despacho, necesita información de todos los actores” decía la responsable de Bioscore. Por ello, afirmaba Virginia, los destinos de la Red DTI-CV, que han adaptado la gestión turística al modelo DTI (Destino Turístico Inteligente) y disponen de metodología para la gobernanza público-privada y el uso de tecnología e innovación, parten de una mejor situación para avanzar en la medición.


