AIRBNB Y ECONOMÍA COLABORATIVA

La economía colaborativa se ha convertido en los últimos años en un fenómeno materia de estudio y debate. Habitualmente se enfoca desde una perspectiva solidaria para el beneficio mutuo, entre otros aspectos para el ahorro de costes.

De esta manera, si somos estrictos con el diccionario podemos ver que: la economía es, según la RAE la administración eficaz y razonable de los bienes. Por su parte, el adjetivo colaborativa supone la idea de trabajar con otra u otras personas en la realización de esa administración eficaz.  Así pues, la economía colaborativa surge a raíz de una nueva forma de utilizar los recursos en la que los usuarios comparten bienes para ahorrar costes e impactos y presupone mayor eficiencia.

Sin embargo, son muchas las dudas que se plantean sobre esta nueva modalidad, sobre todo porque en algunos casos el planteamiento y su aplicación no parece ser tan colaborativo como debería. Este es el caso de las plataformas digitales de alquiler de alojamiento, y ahora también de oferta de experiencias, que, como en el caso de Airbnb se han convertido en auténticos gigantes económicos. ¿Existe entonces o no un claro beneficio para una de las partes? ¿Deben considerarse estas plataformas parte de la denominada economía colaborativa?

JORNADA SOBRE ECONOMÍA COLABORATIVA

Expertos en turismo, derecho y consumo discrepan bastante en este punto. Valoraciones de unos y otros se plantearon en una jornada sobre Intrusismo y Alojamiento Turístico celebrada en el CdT de Gandia.

Luis Moreno, profesor del departamento de Análisis Económico de la UA, considera que la economía colaborativa supone una evolución en la innovación turística

En este sentido, Luis Moreno, profesor del Departamento de Análisis Económico de la Universidad de Alicante, considera que la economía colaborativa supone una evolución en la innovación turística, del mismo modo que la robótica es innovación en la industria o los cursos MOOC (Massive Open Online Course) en educación. Según Moreno, el fenómeno AirBnB en alojamiento es similar al impacto que tuvo la aparición de Ryanair y los vuelos low cost en las aerolíneas.

Por este motivo, apuesta por entender que oponerse a estas formas de negocio innovadoras no sirve más que para dejar de evolucionar. Su reflexión se centra en que debemos adaptarnos y la adaptación pasa por el uso de las tecnologías de la información. En principio, la digitalización apareció en el origen, en la búsqueda de destinos por parte del turista, pero después los cambios se han producido ya en el mismo destino, con nuevas formas de oferta turística impulsadas por la economía colaborativa y con nuevas tecnologías de gestión inteligente de destino.

“Debemos aprender de estas situaciones y convertirlas en oportunidades”, asegura Luis Moreno. “Es lo que ha hecho la banca ante la aparición del bitcoin”, dice Moreno, quien destaca que la banca ha permitido su evolución “para ver qué puede aprender el negocio tradicional de esta nueva moneda virtual.”

AirBNB NO ES UNA SIMPLE INTERMEDIARIA

Alberto Aznar, abogado de Econcult y consultor sobre plataformas digitales, exige dejar de aplicar el concepto “economía colaborativa” a determinadas plataformas como estas. Asegura que AirBnb no es una simple intermediaria ya que recomienda precios, ofrece seguros o servicios de recolocación y hay empresas y profesionales que la utilizan como canal de comercialización. El abogado especialista las diferencia de otro tipo de plataformas como Bla Bla Car que detectan si un vehículo siempre ofrece el mismo recorrido y evitan así el uso por parte de profesionales.

Según Aznar, la gestión de un alojamiento turístico, al menos a partir de ciertos umbrales, debe ser considerada Actividad Económica y, por tanto, tributar como tal, no solo como rendimiento del capital inmobiliario. Advierte de la cantidad de impuestos que se dejan de recaudar con este tipo de negocio donde los precios no tienen IVA porque no incluyen servicios hoteleros (recepción, desayuno, etc) y las compañías tributan en países de menor fiscalidad.

para Fernando Móner, presidente de la Asociación Valenciana de Consumidores AVACU, la clave está en si existe o no ánimo de lucro

EXISTENCIA DE ÁNIMO DE LUCRO

Finalmente, para Fernando Móner, presidente de la Asociación Valenciana de Consumidores AVACU, la clave está en si existe o no ánimo de lucro. Él habla de consumo colaborativo entendido como la voluntad de un grupo de consumidores de compartir gastos y hacer un uso más eficiente de los recursos, pero esto es muy diferente al planteamiento de una empresa cuyo fin es hacer negocio.

En todo caso, Móner recuerda que la economía sumergida, el intrusismo o la falsificación son fenómenos que afectan desde hace mucho tiempo a muchos sectores: finanzas, sanidad, alimentación… y que a pesar de las regulaciones siguen existiendo. Por ello, él apuesta por la concienciación social y el consumo responsable, crítico y exigente. Para el responsable de Avacu, debe ser la demanda quien exija que el alojamiento esté reglado, lo contrate por el canal que lo contrate. “No demonicemos nada, enseñemos a utilizar bien la tecnología”, recomienda.