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¿QUÉ SIGNIFICA PARA UN DESTINO SER RESERVA DE LA BIOSFERA?

En la Comunitat Valenciana se trabaja ahora en la candidatura para que la Albufera de Valencia consiga la declaración de Reserva de la Biosfera por la UNESCO pero ya tenemos dos territorios con este reconocimiento: la Reserva del Valle del Cabriel y la Reserva del Alto Turia. 

Susana Romero, Gestora de la Reserva del Alto Turia, fue ponente en las Jornadas Tourist Info 2026 celebradas en Aras de los Olmos en febrero. Hablamos con ella sobre el trabajo que requiere y los beneficios que aporta ser Reserva de la Biosfera. 

La declaración como Reserva de la Biosfera que otorga la UNESCO determina una forma de gestionar un territorio que garantiza un desarrollo económico sostenible que permita fijar población, preservar el entorno natural, social y cultural local y fomentar la investigación científica ambiental. Es por tanto una marca de valor extraordinario para posicionar un territorio como destino sostenible reconocido internacionalmente.

La Reserva del Valle del Cabriel incluye más de 420.000 hectáreas de 55 municipios. De ellos, pertenecen a la C. Valenciana: Requena, Caudete de las Fuentes, Venta del Moro y Villargordo del Cabriel.

La Reserva del Alto Turia es mucho más pequeña, 67.000 hectáreas de 8 municipios pero la mayoría son de la Comunitat Valenciana: Chelva, Tuéjar, Benagéber, Titaguas, Aras de los Olmos, Casas Bajas y Casas Altas. Únicamente Santa Cruz de Moya es de Cuenca.

¿CÓMO OPTAR A SER RESERVA DE LA BIOSFERA?

Las Reservas de la Biosfera pueden ser promovidas por distintas administraciones a nivel local y regional y/o por agentes sociales que han de remitir la candidatura al Organismo Autónomo de Parques Nacionales, a la Secretaría que gestiona el programa MaB (Hombre y Biosfera, de la UNESCO). Después de esta primera evaluación a nivel nacional, se pasa al Consejo Internacional del MaB de la UNESCO y si se aprueba, se otorga la declaración oficial y el territorio entra en la Red Mundial de Reservas de la Biosfera.

Las 2 reservas que incluyen la Comunitat Valenciana fueron declaradas en 2019. “Preparar la candidatura fue una labor de unos cuántos años y un importante proceso de participación ciudadana” recuerda Susana Romero.

“El territorio debe tener ecosistemas valiosos, singulares, pero no solamente se trata de protección de la naturaleza, también de preservación social, cultural y económica, de poblaciones que requieren desarrollo” explica Susana, que es también Agente de Desarrollo Local de la Mancomunidad del Alto Turia.

Valores medio ambientales, como la gran variedad de ecosistemas o la reserva fluvial del Turia; valores culturales como el patrimonio histórico; y valores sociales como los oficios que perduran, las técnicas agrarias o los productos del territorio son factores que se valoraron en la candidatura del Alto Turia. “Tuvimos que explicar y aportar documentación de todos los ámbitos: territorial, social, cultural, empresarial, demográfico, etc”.

La candidatura debe incluir el formulario oficial de la UNESCO, un plan de acción para el territorio y cartas de apoyo institucional. La Reserva debe contemplar una zonificación del territorio que distinga el núcleo de mayor protección, la zona tampón, con actividades compatibles con la conservación y la zona de transición donde se concentra la población y la actividad económica.

Es fundamental que sea la población local la que muestre su iniciativa y convencimiento con esta nueva forma de gestión. “Lo más importante es que el territorio quiera, que la población apueste por ello y haya unión entre los diferentes municipios y órganos de gestión” asegura Susana Romero.

¿QUÉ RECURSOS REQUIERE MANTENER UNA RESERVA DE LA BIOSFERA?

La Reserva conlleva una estructura de gobernanza que incluye:

  • Consejo Rector, responsable de la gestión diaria
  • Consejo Asesor, órgano con representantes ciudadanos y de los diferentes agentes locales
  • Comité Científico, expertos que asesoran sobre investigación científica
  • Dirección Técnica, responsable de la ejecución diaria

En el caso del Alto Turia, la ejecución recae en la Mancomunidad y en Susana, como gestora, además de 2 empleados temporales.

“Es importante contar con recursos mínimos. Aquí se utilizó la figura de la Mancomunidad pero lo más importante es que el propio territorio muestre voluntad, que la población apueste por mantener la Reserva y que haya unión entre los diferentes municipios” opina Susana. De hecho, según dice, el peso del presupuesto lo asumen los ayuntamientos miembros, “anualmente contamos con un presupuesto de unos 20.000 euros que aportan los ayuntamientos, aunque también participamos en proyectos europeos y de hecho por esta vía hemos recibido 100.000 euros en los dos últimos años”.

El trabajo habitual en la Reserva supone gestionar proyectos de desarrollo sostenible e investigación y velar por el cumplimiento de los indicadores que requiere la Red Mundial de Reservas de la Biosfera que comprueban cada 2 años, según Susana. Además, deben presentar informes de funcionamiento cada 10 años. Actualmente el Alto Turia está elaborando un nuevo plan de gestión que se encuentra abierto a la participación ciudadana.

¿QUÉ BENEFICIOS APORTA SER RESERVA DE LA BIOSFERA?

Unión intermunicipal y acceso a financiación europea

Susana cree que “más que aportar, implica cambiar la forma de gestión territorial. La reserva no implica necesariamente restricciones o prohibiciones, como otras figuras de protección como los Parques Naturales, sino que marca una forma diferente de trabajar, un modelo de desarrollo sostenible y más coordinación.”

Según la experiencia de estos 8 municipios, ser Reserva de la Biosfera les ha dado un posicionamiento de marca territorial que ha fomentado, a nivel local, el sentimiento de pertenencia.

Además, las reservas tienen más facilidad para obtener proyectos europeos y por tanto financiación.

Marca internacional de destino sostenible

Según la ADL, ha sido y es una herramienta de promoción turística potente. La utilizan para promocionarse como destino de turismo sostenible y, además de promocionar sus parajes naturales y recursos culturales, la han convertido también en marca de servicios turísticos y gastronomía local.

Desarrollo de productos locales

“Hemos creado una marca de la Reserva del Alto Turia que concedemos a las empresas por 4 años. Deben ser empresas de servicios y/o productos elaborados en el territorio y cumplir con unos requisitos de sostenibilidad” cuenta Susana Romero, “tenemos ya adheridas 29 empresas de productos y servicios turísticos culturales o deportes en la naturaleza. Ya hemos hecho ferias de promoción en los diferentes municipios y queremos hacerlas fuera del territorio de la reserva también”.

Atracción de investigación

La biodiversidad de una reserva de la biosfera permite atraer proyectos de investigación científica. La Universitat de València, por ejemplo, tiene su Observatorio Astronómico en Aras de los Olmos, en la Reserva del Alto Turia.

Precisamente, el Alto Turia consiguió en 2025 la declaración de Reserva Starlight que otorga la Fundación Starlight. Se sumó así a los poco más de 20 lugares del mundo que disponen de este sello que certifica la calidad de los cielos nocturnos de un territorio, un valor importante para la atracción de astroturismo y turismo científico.